MINISTERIOS PALABRA EN ACCIÓN 

Blog

 

Las mujeres podían recibir el perdón y la gracia de Dios. Las mujeres, al igual que los hombres, podían estar entre los seguidores personales de Cristo

 

Eran participantes muy activas desde el comienzo de su ministerio, Cristo se 

apoyado y respaldado de continuo por ellas, en el campo de la oración, en las finanzas, en el ministerio, en el servicio y aunque la mayoría de sus actos fueron eximidos de los relatos bíblicos, Se que tienen una gran recompensa en el reino de los cielos de parte de nuestro Dios.

 

Algunas de las mujeres en la vida de Cristo fueron:

ELIZABET

Empezamos nuestro breve estudio con una mujer cuyo rol ocurrió antes que Cristo naciera.

Elizabet, esposa del anciano sacerdote Zacarías, fue notada por ser “intachable delante de Dios” y totalmente obediente Lucas 1:6.

 

MARIA, MADRE DE CRISTO

La madre de Cristo dejó un ejemplo maravilloso con sus palabras:

 

Aquí me tienes, la sierva del Señor…que Él haga conmigo como me has dicho” (v. 38). Ella fue instrumento en el primer milagro público de Cristo. Juan 2:1-11.

 

ANA

Cuando Cristo fue llevado al templo para ser dedicado, una anciana profetisa llamada Ana “dio gracias a Dios y comenzó a hablar del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén”. Lucas 2:38.

 

LA MUJER SAMARITANA EN EL POZO

La lección que Cristo le dio acerca del agua viva, fue tan profunda espiritualmente como la lección que le dio a Nicodemo—y la mujer tuvo una mejor respuesta.

 

MARÍA MAGDALENA

“María es casi siempre mencionada primero en la lista de las mujeres que fueron discípulos de Jesucristo. Ella pudo haber sido una de las líderes de ese grupo de mujeres que seguían a Yeshua, desde el inicio de Su ministerio en Galilea hasta Su muerte e incluso después.

 

Aunque los hombres huyeron para salvar sus vidas, las mujeres fielmente siguieron a Cristo hasta la cruz (Mateo 27:55, 56), y María se sentó cerca mientras José de Arimatea ponía el cuerpo de Cristo en la tumba. (v. 61).

Actualmente, se puede ver en la casa de Dios mujeres valiosas quienes trabajan arduamente por amor a él; entregando sus talentos y dones en el servicio de nuestro Señor Jesucristo.